Historia del Torrontés
La variedad Torrontés riojano forma parte del grupo de cepajes denominados “criollos”. No obstante su amplia difusión y destacada calidad enológica, no existe una caracterización completa de la misma.
Recientes trabajos de caracterización de cultivares mediante el uso de análisis de polimorfismos de microsatélites de DNA han demostrado que tanto el Torrontés riojano como el Torrontés sanjuanino son la progenie del cruzamiento entre el Moscatel de Alejandría y la Criolla chica; mientras que el Torrontés mendocino proviene del Moscatel de Alejandría, pero se desconoce el otro progenitor.
La uva Torrontés se puede considerar como un cepaje mestizo junto con las variedades Torrontés sanjuanino, Torrontés mendocino, Criolla grande, Criolla chica, Criolla mediana, Cereza, Pedro Jiménez, Huevo de gallo, Moscatel rosado y Moscatel amarillo, entre otras.
En el presente ocupa el 4% de la superficie vitícola Argentina, con unas ocho mil cien hectáreas cultivadas, fundamentalmente en las provinocias de Mendoza, La Rioja, San Juan y Salta.
En la provinocia de Mendoza la uva Torrontés predomina en la zona nordeste (Lavalle, San Martín, Rivadavia y Santa Rosa), también se encuentra difundida en la primera zona (Maipú y Luján), el Valle de Uco (Tupungato) y el Sur mendocino (San Rafael). Los mayores rendimientos se registran en Maipú y Tupungato con más de 200 quintales por hectárea. Hay que destacar que el bajo rendimiento de San Rafael se debe al efecto del granizo, mientras que en General Alvear se debe a la helada.
Según los análisis efectuados los Torrontés riojano y sanjuanino se encuentran muy próximos y están más emparentados con los Moscateles que con el Turruntes, que estaría más próximo al Torrontés mendocino; éste actuaría como nexo entre dos grupos de variedades.
El vino proveniente del Torrontés riojano es un reconocido varietal, prácticamente producido solamente en la Argentina. En forma general el vino es de color blanco, muy aromático, de paladar silvestre, a veces con un leve retrogusto amargo, moderadamente alcohólico y de buena acidez. El vino fino blanco varietal, elaborado con tecnología moderna ha conseguido numerosas distinciones en concursos nacionales e internacionales, considerándoselo como un vino típicamente argentino.
Comportamiento fenológico
En Cafayate, a más de 1650 metros de altura es de un color amarillo verdoso brillante, límpido; aromas a rosas, con leve fragancia de naranja y durazno, con fuerte ananá y leve miel; a la boca resaltan los sabores a frutas, moscatel, durazno blanco; es equilibrado y seco. Existen vinos con diferentes características, así puede ser elaborado como un vino joven, de color pálido, verdoso, muy frutado o también algo dulce, de color salmonado.
En Mendoza, existen algunas diferencias según la región de origen, ya sea del pedemonte o del llano. En el pedemonte, da un vino de color amarillo con reflejos dorados brillantes; a la nariz surgen aromas delicados de té de manzanilla, rosas muy fuerte y aroma a frutas ácidas y salvaje intensidad, al final un leve aroma dulce; a la boca llegan percepciones a miel, manzanilla, durazno blanco, dulce con algo de limón; al final se siente una agradable dulzura. En el llano tiene deliciosos y vigorosos aromas frutales, especialmente a mandarina y ananá.