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Copa de vino y uvas

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Copa de vino y uvas


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Copas de vino

Consejos para degustaciones

El vino no solo se degusta con el gusto sino con la mayor parte de los sentidos: Por su color, su aroma, la "textura" que se percibe al beberle.

Es importante para realizar una buena cata el tipo de luz utilezada. La mejor luz es la luz del día, recomendamos evitar la luz fluoresente ya que la misma provoda distorsión en los colores. Para mejorar la percepción es bueno colocar una hoja blanca detrás de la copa.

Aunque cada persona puede, obviamente, a su manera degustar los vinos, podemos enunciar una serie de consejos comunes para beber los vinos.

El vino se toma solo. Si tiene sed, tome agua natural o mineral par saciarla. Sirva el vino en una copa aparte de estas bebidas. Si se mezclan ambas, lo más probable es que de dos cosas definidas salga algo desnaturalizado y malo.

El número ideal de vinos para una cata o degustación está entre 5 y 6 ejemplos para poder realizar una correcta evaluación sensorial.

Cuando se está tomando un buen fino conviene no fumar. El tabaco bloquea el olfato y el gusto.

No se toma vino con ensaladas preparadas con vinoagre. El vino no compatibiliza con frutos ácidos, como por ejemplo los cítricos.

El chocolate, para muchos, impide apreciar el vino, al igual que ciertas cremas de postres muy fuertes.

Se aconseja acompañar a las carnes blancas, en especial los pescados y mariscos con vinos blancos y a las carnes rojas con vinos tintos o rojos de mucho cuerpo, esto obedece a que los sabores de los vinos blancos suelen ser menos intensos que los de los tintos y que las carnes de pescados y crustáceos son magras por lo cual no existen tantas grasas como para dificultar la degustación de vinos de "poco cuerpo" como suelen ser los vinos blancos.

Temperatura de los vinos

La copa debe ser tomada por el tallo para aislar el calor de la mano y evitar que influya sobre la temperatura del vino a evaluar.

Las temperaturas ideales son:
- Entre 6° y 8° C (Nunca menor a 5° C) los vinos espumantes o champañas y los blancos dulces.
- Entre 8° y 11° C, los blancos secos.
- Entre 12° y 17° C, los vinos tintos ligeros o suaves (A excepción del "Beaujolais", que debe estar entre 8° y 10° C)
- Entre 18° y 20° C los vinos tintos con más cuerpo.

Es costumbre que los vinos blancos se beban frescos (que tengan una temperatura de entre 8°C a 11°C) y que los vinos tintos se beban a "temperatura ambiente" (para esto se descorchan aproximadamente entre una a media hora antes de ser bebidos), sin embargo la "temperatura ambiente" correspondiente a los vinos tintos es relativa, en un día con temperatura de más de 30°C es prácticamente absurdo beber el vino a tal temperatura. Cuando se habla de "temperatura ambiente" la referencia de temperatura suele ser la de la bodega y en tal caso se aconseja beber un vino tinto que tenga una temperatura de 18°C a 25°C (algunos consideran temperaturas incluso más bajas: 15°C, e incluso 13°C para los tintos jóvenes o los claretes). En cuanto a los vinos blancos, aunque el consejo de beberlos frescos es generalizado, existe la excepción cuando se bebe en climas fríos, por su parte los espumosos como el champagne pueden llegar a servirse con sus botellas dentro de envases con hielo pero resulta aberrante ponerlos en congeladores ya que una regla básica para todo buen vino es evitar que sufra cambios bruscos de temperatura.

Con respecto al champagne, aunque es divertido hacer ruido al destapar las botellas e incluso volcar parte de este vino al ser destapado, la etiqueta establece que el destapado del champagne debe ser silencioso (esto se entiende principalmente en los restaurantes, lugares en los cuales no se debe importunar a los demás concurrentes).

El decante: Existen recipientes decantadores en los cuales se vierten los vinos para que se airéen y se decanten sus sedimentos, en rigor la decantación de un vino solo parece corresponder para los vinos añejos y durante mucho tiempo estacionados, en tales casos las botellas decantadoras airean a tales vinos reincorporándoles oxígeno y depurando los aromas.

Para los vinos finos se recomienda el uso de copas de cristal "blanco" (o mejor dicho, lo más translúcidas posible) para poder apreciar el color y las tonalidades del vino (excepcionalmente se usan copas coloreadas para degustar los vinos blancos de Alsacia y el Rin) estas copas, poséen una ligera combadura hacia adentro (no tan evidente como en las copas de cognac) y una boca bastante ancha, la ligera combadura permite mantener mejor los aromas, la boca ancha posibilita ver mejor los matices y brillos del vino. Estas copas se llenan en sus 2/3 con vino y luego el vino se bebe lentamente para poder apreciar las distintas "tonalidades" gustativas. Una excepción importante en la forma de las copas para vino la constituyen las copas para vinos espumosos como el champagne ("champaña"): fue común que se bebiera el vino espumoso en copas de amplias bocas, aunque lo más correcto es todo lo contrario: los vinos tipo champagne se toman en copas alargadas y estrechas.

El vino "de mesa" común por lo general no requiere de tantas minucias ni recaudos y suele ser consumido en vasos de vidrio. En Argentina es frecuente beber los vinos más comunes, en especial los tintos con fuerte contenido tánico, es decir de gusto muy astringente (y por esto llamados "quebrachos") rebajados con soda y con cubitos de hielo durante los días cálidos.

Principios básicos para que evaluar el vino 
Apariencia: El vino debe ser brillante, atractivo al ojo. Un vino nebuloso u opaco debe despertar sospechas. 

Cata de vinos
Aroma: Inclinar la copa hacia la cara y oler el vino. Revolver la copa un poco y oler nevamente. Repetir cuantas veces sea necesario. El aroma debe ser placentero. El vino debe abrirse y exhibir su carácter en su olor. Mientras más complicado el vino, más capas de olor irá revelando. 

Sabor: Un buen vino debe ser sutil en la lengua. La simplicidad está bien, pero no debe ser vinoagroso, demasiado acídico o demasiado alto en su contenido de alcohol. Cuídate de los vinos demasiado dulces o tan secos que parezcan astringentes en la lengua. Inhalar mucho aire antes de dar la primera probada. 

Luego cerrar los ojos y determinar qué elementos distintivos están contenidos en el vino, tales como sabores cítricos, frutas tropicales, especias, hierbas, minerales o maderas. Pasar la bebida por el paladar tratando de descubrir la acidez, dulzura, o amargor. Aspirar entonces aire, que burbujee a través del vino y expeler el aire por la nariz sin abrir la boca.

Evaluar la armonía general del proceso de degustación realizado. Esta prueba permite apreciar el aroma, la sanidad y la madurez del vino. Este examen se denomina Análisis Organoléptico, y es muy importante ya que el análisis químico no permite determinar los defectos y virtudes del vino.

Para que el catador pueda realizar el Análisis Organoléptico correctamente debe poseer un organismo sano y mucha experiencia degustando vinos.

La constante prueba de vinos y el almacenamiento en nuestra memoria de sus distintos matices permitirán conocerlos.



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